Ciclo de producción: desarrollo de nuevos productos

Ciclo de producción: desarrollo de nuevos productos

Este es el segundo artículo en una serie titulada “Ciclo de producción”. Para leer la primera entrada “El mercado”, haga clic aquí.

Sin importar la industria a la que se dedique nuestra empresa, siempre habrá una fuente que nos obligue a iniciar el desarrollo de un nuevo producto: el mercado (o cliente) tiene una necesidad que debe ser satisfecha. El bien por crear puede ser totalmente nuevo o la versión más reciente de algo que ya exista en el catálogo de la compañía. En cualquier caso, será dirección general quien apruebe la creación del nuevo producto y solicite al equipo de Laboratorio o Investigación y Desarrollo que ponga manos a la obra.

Una vez que se ha recibido la asignación, lo primero que se debe hacer es trabajar en papel; es decir, ir a los libros que incluyen la información fisicoquímica de la materia prima que se utilizará en el proceso de producción. Ahora bien, imagine que en vez de tener que recurrir a los viejos catálogos, tuviera acceso a una base de datos con información de la USDA y que al seleccionar un elemento como jamón de pavo le arrojara la información nutricional como cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas. O una base de datos con información de elementos químicos.

Continuando con el proceso de investigación y desarrollo, una vez que se ha probado en la teoría que el producto es viable, lo que sigue es llevarlo a la práctica. Es común que I&D tenga en pequeño lo que la planta de producción tiene en grande, por lo que se irán haciendo experimentos bajo el método de prueba y error hasta obtener el resultado deseado. Las notas de estas pruebas suelen documentarse en hojas de papel pero, por temas de compliance, sería mucho mejor si estos resultados se ingresaran a un sistema en el que pudiese exportar la información en cuanto se requiera.

Con los pasos de producción a pequeña escala definidos, lo que sigue es hacer los cálculos para obtener el mismo resultado a gran escala y, con esto atrás, se debe ayudar a definir los planes de muestreo para realizar las pruebas de calidad, generar las etiquetas con información del producto y detallar las especificaciones que deben cumplir los proveedores de materia prima.

Imagine ahora que existiera un sistema que a partir de la formulación o receta del nuevo producto pudiera generar de manera automática la información de etiquetado, gestionar los planes de muestreo y definir las pruebas que se harán a los proveedores. ¿Este sistema le ahorraría tiempo y costos? Seguramente sí y, la buena noticia, es que ese sistema existe.